Centenario del Parque Nacional de las Rocosas

El "Jardín de los Dioses" es un tesoro para los escaladores, senderistas y jinetes.
El “Jardín de los Dioses” es un tesoro para los escaladores, senderistas y jinetes.

El Parque Nacional de las Montañas Rocosas (o Rocallosas) celebra este año su centenario. Imposible no dejarse cautivar por la vista panorámica: la mirada vaga por cadenas montañosas y valles, se fija en el “rey de las Montañas Rocosas”, el Longs Peak, de 4.346 metros de alto, o los otros 71 picos de más de 4.000 metros. La mirada se desliza desde las cumbres cubiertas de nieve hacia abajo, hacia las praderas con sus manchas amarillas y azules, donde pastan venados. Más abajo, ríos caudalosos alimentados por el agua de deshielo trazan líneas marrones por la vegetación intensamente verde.

El guía Andy Barkley continúa con la tradición y lleva a los turistas a la cima de Longs Peak.
El guía Andy Barkley continúa con la tradición y lleva a los turistas a la cima de Longs Peak.

Más de tres millones de turistas se maravillan todos los años ante el esplendor natural del parque nacional, que abarca una superficie de 1.076 kilómetros cuadrados y es el de mayor altura en los Estados Unidos. Disfrutan del clima agradable, llenan sus pulmones con el aire limpio de la altura y estimulan la circulación caminando.

El hecho de que hoy se pueda disfrutar de este espectáculo natural exactamente igual que hace 100 años se debe sobre todo a Enos Mills. Él es considerado el padre del Parque Nacional de las Montañas Rocosas. La búsqueda de sus huellas nos lleva a Estes Park, un pueblo situado a aproximadamente a una hora y media en coche al noroeste de Denver. A solo pocos kilómetros de esta pequeña localidad, la bisnieta de Enos, Eryn Mills, lleva a los visitantes por la pequeña cabaña de madera de su bisabuelo, convertida en un minimuseo.

Los pescadores de caña capturan truchas en "Fern Lake" para después soltarlas.

Los pescadores de caña capturan truchas en “Fern Lake” para después soltarlas.

En realidad, Enos sólo quería disfrutar aquí arriba, cuando tenía 14 años, del aire limpio de la montaña para curar su tuberculosis, relata Eryn. “Sin embargo, la belleza del paisaje lo impresionó y después de encontrarse en 1889 con el conocido naturalista John Muir, ya no podía quitarse de la cabeza la idea de crear un parque nacional”.  De 1905 a 1915, Mills dio conferencias, escribió artículos y libros y finalmente logró, con el apoyo financiero de empresas, que el Congreso estadounidense apobara en 1915 la creación del parque nacional.

Desde entonces, Enos Mills y su mujer, Esther, llevaron a muchos turistas por la tundra alpina del parque y hacia la cima del Longs Peak. En la actualidad, guías de montaña profesionales continúan con esta tradición. Una de sus excursiones favoritas lleva al turista al “Fern Lake”, un lago situado a una altura de 600 metros. El camino está flanqueado por enormes rocas. A ambos lados hay arroyos impetuosos, álamos temblones, aguileñas, margaritas silvestres o lirios. Junto a la cascada Fern retozan petirrojos, chochines y urracas. Incluso los colibrís se sienten a gusto en estas alturas.

A orillas del lago, los pescadores ocuparon los mejores lugares para capturar truchas que después vuelven a meter en el agua. Al final de la tarde, la tranquilidad se instala en el lago y la noche les pertenece a solo cinco campistas. Para despedirse, el sol tiñe las nubes de color lila.

Cerca de Breckenridge, Ronnie Picariello lleva a los turistas por un paisaje destruido. “Después de que dos buscadores de oro encontaran aquí, en French Gulch, un terrón de oro de 13 libras, en 1887, comenzó una brutal rapiña a través de los arroyos y los ríos Swan River y Blue River en los alrededores de Breckenridge”, cuenta Picariello. Las montañas de grava todavía pudieron ser eliminadas, pero el arsenio, el mercurio y el cianuro de sodio seguirán contaminando durante mucho tiempo el suelo alrededor de las minas desmoronadas, las máquinas y los pueblos fantasma.

La mejor época para visitar el parque son los meses de junio a octubre. Con más de 20 grados, los meses de julio y agosto son los más calurosos. A partir de mediados de octubre puede haber fuertes nevadas.

Cómo llegar: En avión a Denver. Desde allí se puede llegar en coche de alquiler en aproximadamente hora y media a Estes Park. El viaje hasta Breckenridge dura unas dos horas. El parque nacional Great Sand Dunes se encuentra a unas cuatro horas hacia el sur.

Alojamiento: Una noche en un hotel de tres estrellas cuesta como mínimo unos US$ 110 dólares. Los precios de una habitación en un hotel de cuatro estrellas arrancan desde unos US$ 160 dólares.

 

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